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La experiencia de ser casa de acogida.

Tras casi dos años de negociaciones con mi chico sobre las ventajas y desventajas de tener un gato en nuestra familia, de todo lo que nos aportaría, de que salvaríamos una vida destinada a morir en una perrera... tras casi dos años de argumentos y razones su aprobación fue un soplo de felicidad.
No me faltó tiempo para buscar por internet asociaciones de protección animal que tuvieran gatos en adopción en Madrid. Y me encontré con G.A.T.A.

Y adoptamos a Pili. Es una gata preciosa, color “vaquita”, de ojos amarillos, mirada tranquila y carácter mimoso. Tiene una paciencia divina y es una tragona de campeonato. Tiene una manchita muy característica en su morrito, que parece un bigotito. Pili estaba en una casa de acogida. Su madre de acogida tuvo que lidiar una batalla contra los hongos que terminé yo, pero ella hizo casi todo el camino. Pili estaba sanita, comía bien, usaba su arenero y actualmente es una gata preciosa.

Que iba a ser casa de acogida, lo supe desde el momento en el que decidí adoptar a Pili. Desde el momento que pude echar una ojeada a la labor de las chicas de asociación y vi que cualquier ayuda era poca y que necesitaban gente a su lado, con quien seguir su maravilloso camino. Cuando comprendí la cantidad de gatos que mueren en las perreras de España, en las calles de Madrid...victimas de abandonos, de ser juguetes de reyes con el único pecado que el de estar vivos y crecer e intentar vivir. Cuando comprendí todo eso, el mismo día que recogí a Pili en la clínica de Ventas le dije a Mónica que contara con mi casa como “casa de acogida”. “No te preocupes, te llamaré en cuanto tengamos algo, muchas gracias María José.”, me dijo.

Y desde entonces, esta es mi trayectoria, os presento a mis niños acogidos. Todos y cada uno de ellos tienen una parcela en mi corazón, todos sin excepción. Podré llevar 100 gatos acogidos que recordaré sus caritas, sus gestos, su cariño. No puedo olvidarlos porque ellos me están dando más lecciones que cualquiera de las personas con las que me cruzo día a día. Y me gustaría presentároslos.

Sprocket, Squirell y Sparky.
Tres hermanitos, diminutos que en su corto mes de vida ya habían pasado suficiente como para que no les volviera a pasar nada malo más en el resto de su estancia en este planeta. Un abandono cruel, sin remordimientos y una enfermedad digestiva con un nombre tan horrible que es impronunciable.
Estuvieron en casa tres meses, aproximadamente. De hecho Sparky ( Ahora Mina ) aun está. Ella debió de pensar que podría ser su mami y decidió adoptarme. Esta subida encima de mi monitor y creo que sabe que hablo de ella. “Saluda Mina” le digo y se pone a maullar suavecito.

Squirell ahora es parte de una familia numerosa de 4 gatos. Tiene dos mamis encantadoras que lo adoran y su nombre actual es Trufi. Es un gato sano, limpio y cariñoso que conquista con su mirada.

Sprocket, ahora Elmo, ha adoptado a unos padres majísimos y tiene una hermana preciosa con la que se lleva de maravilla. Se de buena tinta que van a por el tercero y me alegro por ellos. No hay mayor satisfacción que ver a dos o tres gatitos correr jugando por toda la casa, cuidándose entre ellos, lavándose las orejitas mutuamente.

Robín, el “aviador”.
Qué Robin era un gato listo y luchador era perceptible desde que cruzabas tus ojos con los suyos, pero no sabéis hasta que punto.
La historia de Robín es curiosa porque apareció de la mano de una amiga mía. Yo sabía que aquel día ella estaba en Toledo, en un campo de aviación de vuelo sin motor con su chico. Mientras el practicaba con su avión ella siempre aprovecha para llamarme así que cuando mi móvil identificó su llamada no me extrañé.
“Danae, tengo un gatito pequeñito que necesita ayuda, que hacemos?” fue casi su saludo. Sin casi experiencia en este tema, le pedí que me lo trajera. Una sola llamada a Mónica y me dijo todo lo que tenía que hacer, también me informó que si quería G.A.T.A se haría cargo de el.

Casualidades de la vida Robín fue a parar en la misma familia que Squirell. Ahora son hermanitos y son super felices.
Robín es un gato sano, feliz. Un gato que en un campo de aviación en medio del país no habría tenido ninguna posibilidad real de seguir adelante. ¿Quien lo dejó allí? Me gustaría darle las “gracias” por que su irresponsabilidad y crueldad permitió que yo conociera a un ser que ocupara un hueco de por vida en mi corazón.

Conguito
Conguito fue mi primer bebe-gatito por excelencia. Negro, pequeñito y dulce, de ahí el nombre. No tenemos muy claro de donde vino, ya que una chica lo entregó a la asociación sin especificar demasiado su origen, lo único cierto es que traía un hambre voraz y unas ganas de vivir increíbles.
He de decir que cuando vino Conguito a casa, para mi, fue como un bálsamo en mi vida. Vivía pendiente de el. De que comiera, de que hiciera sus caquitas. Como una madre, me adapté a sus horarios e incluso intentaba ronronearle. Dormíamos la siesta juntos y yo lo pegaba a mi cuerpo para darle el calor que tanto le faltaba.

Conguito enfermó una noche, diarreas muy fuertes en principio... nada de lo que preocuparse. Por la mañana un cuadro generalizado bastante grave me quito a mi bebe gatito de las manos. Y desde aquí quisiera elogiar a Juanjo ( el veterinario de Ventas, la clínica que colabora con GATA, que luchó por el hasta el final, sin dejarnos tirar la toalla.) A Mónica, por mirarme de esa forma, que me consoló más que con mil palabras. Y a Darcy, que se lo llevó a un campo de sus padres y lo enterró en una cajita, donde ahora descansa libre de maldades. Dicen que los gatos cuando mueren esperan a sus “padres” detrás del Arco Iris. A mi me gusta creerlo.

Moon y su tropa ( Danae, Nancy y Blacky )

Gataza de ojos verdes de impresión y carácter dulzón. Mimosa a rabiar y de lo más inteligente que he visto... Esta gata se coló en mi vida de forma extraña, pues yo iba a Ventas a llevar a otro gato y me encontré con esta muchacha y sus tres churumbeles.

Cuando la vi tan madre, con sus bebes me dio un poco de miedo llevarla a casa. Pensaba que un gato adulto no se adaptaría bien. Que podría atacar a mis pequeñas mininas. Prejuicios típicos que nacen del desconocimiento, pues Moon ha sido y es hasta día de hoy la gata más madraza, buena y tranquila que ha pasado por casa. Se fue hace poquito, está en acogida en una casa donde la adoran y desean adoptarla. Solo falta que Mati, su hermanita de acogida la acepte también y así formar una familia feliz. Gracias María por darle una oportunidad a mi princesa de ojos verdes.

Danae, Blacky y Nancy; Los retoños de Moon, son dos gatitas y un gatito guapos guapos. Estuvieron poco tiempo en casa, siendo cachorros la gente se enamoró de ellos rápido. De Danae recuerdo que heredó la pasión de Moon por la comida y las siestas. De Blacky que era una cosita negra, juguetona y escaladora que hacía mimos a cualquier cosa andante. Y de Nancy que era una muñequita, a la que nunca dejar de abrazar. Hoy ellos son gatos felizmente adoptados en distintas familias donde los adoran y les han dado la oportunidad que la vida les negó.



Nut, la gatita señorial de Villa Danae...

Nut es una gata preciosa. Es atigrada, pero tiene un dibujo especial, no son las mismas rayas que todos los gatos de este pelaje. Tiene una mirada muy humilde, un maullido muy suave y una forma de andar muy graciosa.

Nut es una gata tranquila, que tiene una vida muy triste a sus espaldas. Cuando la recogieron tenía un problema de vejiga, parece ser que alguien debió pensar que era divertido patear a una gata. La veo pasear por casa y me gustaría tener un par de palabras con semejante ser que intentó hacerle daño, ya que no concibo ( sinceramente, creo que no quiero ) donde reside tanta maldad dentro del alma humana.

Nut vino a casa, despues de estar en otra casa de acogida donde ya no se podían ocupar de ella. Yo después de tener a Moon quería repetir mi experiencia con gatos adultos y Nut era un caso difícil, porque pese a ser una gata adorable es muy mayor para los cánones habituales. Así que esta preciosidad se vino a casa en acogida, pero cuando mi chico la vio dijo “No se va”. Dicho y hecho Nut es hoy una más parte de nuestra familia.

Kimi Raikkonen

Cuando llegué a casa aquel día del trabajo, después de haberme dejado el móvil olvidado. Vi llamadas perdidas de Mónica y supe que era algo urgente. Tras llamarla descubrí que el motivo era un gatito blanco con rayitas, que cabía en la palma de una mano y que habían encontrado en un contenedor. No tenían donde dejarlo. Y si no encontraban a alguien que lo alimentara, moriría.

Kimi, al que bauticé así por el corredor de McLaren de Fórmula 1, vivió conmigo una odisea. Yo trabajaba por entonces y tras agotar la posibilidad de pedir días libres. Decidí llevarlo a la oficina. Un par de días, solamente, que luego ya pude conseguir mis vacaciones. Todo el mundo estaba encantadísimo con el y hasta el jefe de departamento se ofrecía a darle el biberón.

A Kimi le salieron pronto muchos adoptantes. Pero el gato precioso que veían por la foto tenía un “problemilla” escondido. Kimi dio positivo en inmunodeficiencia dos veces en el test Elisa. Kimi, el gatito sociable, juguetón, de mirada clarita y que se moría por salir corriendo con mis demás gatos, estuvo aislado en mi habitación muchos días, porque seamos sinceros, es difícil ser gato y estar enfermo en esta sociedad. Aún cuando ni siquiera has desarrollado esa enfermedad y quizás jamás la desarrolles.

GATA me animó en todo momento, me apoyaron al máximo y me aseguraron que pronto saldría. Que harían todo lo posible por el y que no me preocupara.
Kimi encontró a sus Ángeles particulares en una pareja que se enamoró de el más allá de la enfermedad, que se enamoró de el más allá de su problemilla. Lo adoptaron y la suerte se puso del lado de ellos y de Kimi, ya que cuando GATA le realizó una tercera prueba para terminar de afirmar o descartar la enfermedad. Un PCR, Kimi dio negativo. Sus padres ya le están buscando una hermanita.






Misit.

Misit llegó a casa en Diciembre de 2005. Con una carga a sus espaldas que ningún ser de tan poca edad debería tener. Es una gata tricolor, preciosa. Da la sensación de que han cogido dos o tres gatos, los han juntado, han hecho un popurri y ha salido ella. Aparte de su llamativo color tiene unos ojazos verdes de impresión.

Cuando llegó a casa no era precisamente la gata cariñosa y mimosa que todo adoptante quiere tener a su lado. Misit, después de haber pasado por dos adoptantes a los que les fue retirada, traía problemas de ansiedad, depresión y se auto-lesionaba constantemente su rabo, mordiéndoselo con tal fuerza que hasta tenía una herida que no le acababa de cicatrizar.

Misit ha ido encontrando en casa la estabilidad que necesitaba y puedo decir que hoy en día, si no fuera por el tratamiento de pastillas antidepresivas que toma, sería una gata perfectamente normal. Es más, demasiado plasta y cariñosa jajaja.

Ha tenido, perdón rectifico.... Hemos tenido la suerte de que ha sido adoptada por mi compañera de piso actual, algo ideal para ella, pues ya la conoce y cuando se vayan de casa no será tan traumático para la gatita. Y mientras yo la sigo disfrutando, eso si, luego la traumatizada cuando se vaya seré yo y no ella :o)

Frodo y Sam

Dos negritos, pequeñitos, diminutos, que venían de Cantoblanco pidiendo una oportunidad. De estos dos soletes oscuros lo que más recuerdo era lo lagartijos que eran. Imposible de agarrar, meterlos en el transportin era toda una odisea. Estuvieron apenas una semana en casa, fueron adoptados muy pronto por dos parejas adorables que les dieron la vida que se merecían. Fueron dos gatos muy afortunados por encontrarse a G.A.T.A porque pocas oportunidades hubieran tenido en el infierno de la perrera de Madrid. Hoy son dos gatos felices.

Isis

Otra enana negra, cariñosa, simpática y con un rabito peculiar a lo siamés. Esta princesita era una pasada. La gata más mimosa, más dulce y más simpática que he conocido. Me recordaba mucho a Mina siendo pequeñita y el poco tiempo que estuvo en casa siempre me pregunté de donde sacaba tanta dulzura para ofrecer con lo mal que la había tratado la vida.
Cariñosamente se ganó el nombre de GataPin, pues te la ponías en el pecho y era imposible soltarla de tu jersey. Y fue con esa estrategía como cameló a sus papis actuales. Y fue así como demostró que una gatita negra salida de la perrera puede ser la cosa más dulce que se cruce en tu vida. Y ahora es feliz.

Chronos y Electra

Dos hermanitos, chico y chica. Llegaron bajos de fuerzas y con un resfriado. Vivieron en casa una semanita. Comieron, bebieron y eran felices. Chronos era un nervio, siempre saltando de un lado a otro y siempre pidiendo mimitos. Electra toda una señorita que sabía comportarse en todos los casos. Chronos, se fue una noche, sin despedirse. Cuando llegué su cuerpecito ya no contenía su alma y una parte de la mía se fue con el. Traían paleuncopelia de la colonia donde estaban y una vez más esta enfermedad hizo gala de su rapidez. Electra luchó durante una semana más, se había recuperado, volvía a comer y ya no tenía moquitos. Estuvo ingresada una semana y volvió a casa, pero ella era demasiado perfecta para este mundo y decidieron que algo tan bonito debía de estar con las cosas perfectas. Y se la llevaron. Se fue en mis brazos camino a una clínica colaboradora de la asociación. Se fue ronroneando y con mimitos en las orejitas. Fue muy triste, pero más triste hubiera sido no conocerla. Estos dos hermanitos siempre irán conmigo mientras yo viva.

Noemí

Esta tricolor de mirada interrogativa y carácter asustadizo tiene mala suerte. Ella y sus pequeños, también fueron sacados de La Fortuna e iban a ser felices. Pero Noemí enfermó y sus pequeños con ella. Por Noemí hemos podido luchar, ya que es una gata muy fuerte y ha resistido la tormenta. Ha estado ingresada muchos días con una sonda y una vía en la cabecita para el suero. Cuando casi la dábamos por perdida Noemí nos demostró que tiene muchas ganas de seguir luchando. Y ahora mismo está en casa, esperando recuperarse del todo. Haciéndole compañía a mis chinchillas y comiéndose 3 latas de A/D diarias. Sus ojos empiezan a brillar y solo espero que no sea consciente de que sus pequeños no han tenido su misma suerte. Cinco angelitos más que hay en el cielo, gorditos, super guapos, a los que un virus que no tiene piedad se los llevó sin dar tregua. Solo queda el consuelo, el mismo consuelo que con Conguito. Murieron calentitos, con la barriguita llena y entre mimos. En la perrera su suerte habría sido la misma, alcanzándola con pésimas condiciones y por eso siempre merece la pena. Mejor en casa, entre mis brazos que en una fría jaula.

Dark y Shadow

Fueron dos bebes sacados de la perrera el mismo día que Noemí. Los bebes tienen pocas posibilidades y el mismo virus que acabó con la corta vida de los hijitos de Noemí se los llevó a ellos. Nunca, nunca, nunca olvidaré sus ronroneos y sus miraditas. Sus intentos de escapar de la cajita donde dormían. Sus lloriqueos de madrugada pidiendo comida. Su pelito suave. GATA una vez más me apoyó hasta el final. Y me dieron paz, cuando se fueron.

Recapitulando...

De momento esta es mi trayectoria como casa de acogida. Espero de corazón que algún día sea tan extensa que no tenga espacio, ni tiempo, ni ordenador suficiente como para escribirla. Porque la memoria no me fallará. Cada gato que pisa esta casa me enseña miles de lecciones imposibles de aprender en mis compañeros de especie. Cada gato, con su lucha particular. Con sus motivos. Con su historia me hace unirme de nuevo a mi yo humano. Me hace sentir que aún queda esperanza, que siguen abundando los motivos por los que continuar luchando.

Solo darles las gracias a G.A.T.A por hacer posible esta lucha. Por confiar en mí durante este año y hacerme participe de la vida de estos seres que siempre ronronearan muy cerquita de mi corazón, haciendo que la vida que me ha tocado merezca la pena ser vivida.


Por Danae.



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